El gran secreto

Después del banquete, Saúl pasó la noche en la casa de Samuel.

Durmieron en el techo pues hacía mucho calor. A la mañana siguiente Samuel le dijo a Saúl que ya era hora de que volviera a casa.

Cuando bajaban hacia las afueras del pueblo, Samuel se detuvo. Se volvió hacia Saúl era un hombre especial a los ojos de Dios. “El señor te ha elegido para que guíes su pueblo y lo gobiernes como rey”.

Saúl bajó la cabeza. “¿Cómo puede ser esto?”, se preguntó. Tofo lo que había sucedido le parecía grandioso e imposible. ¿Cómo podía Samuel saber todo eso?. La respuesta era simple; Dios lo había dicho.

“Saúl, cuando te vayas hoy, te encontrarás con dos hombres que dirán “Ya encontraron los burros que has estado buscando”. Ahora regresa donde tu padre, antes de que comience a preocuparse”.

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