Sansón dice una adivinanza

Al tiempo, pocos días antes de la boda, Sansón pasó por el sitio donde había matado al león. Había un enjambre de abejas haciendo miel.

Fue a donde estaba el león y probó la miel. Era muy dulce.

Esa noche, Sansón estuvo hablando con algunos de los hombres era el pueblo de su novia. Sansón dijo: “yo sé una buena adivinanza.

¿Algunos quieren apostar conmigo?”

“Claro. Yo”.

“Sí”, dijeron los hombres. Sansón apostó treinta piezas de lino y treinta juegos de ropa contra los hombres.

Tenían que averiguar la adivinanza antes del octavo día después de la boda.

Los hombres estuvieron de acuerdo.

Sansón dijo: “Esta es la adivinanza: del que comía salío comida; del que era fuerte salió dulzura”.

Nadie sabía la respuesta. Se celebró la boda y pasaron cuatro días de fiestas. Los treinta filisteos podían dar con la respuesta para la adivinanza. Entonces le ordenaron a la esposa de Sansón: “Haz que Sansón te diga la respuesta para la adivinanza. Si no hace, quemaremos la casa de tus padres. Después lo mataremos a él y a ti”.

La marcha estaba muy asustada. Le rogó a Sansón que le dijera al respuesta. Día tras día le insistía y lloraba. Día tras día le insistía y lloraba. Sansón finalmente se rindió y le dijo la respuesta a su esposa. Ella se las dijo a los filisteos.

Sansón estaba muy enojado porque había amenazado as u joven esposa. Fue a otro pueblo filisteo y mató a treinta hombres. Entregó las ropas de los hombres a los que habían ganado la apuesta. Entonces los filisteos se vengaron con Sansón haciendo que su esposa se casara con un hombre filisteo. No le permitieron a Sansón que volviera a su pueblo.

Los filisteos y Sansón seguían dañándose mutuamente.

Sin embargo, cuando los filisteos comenzaron a matar a muchos israelitas, Sansón les permitió a sus amigos que le entregaran al enemigo.

Entonces descendió sobre él espíritu de Dios. Sansón pudo romper la cuerda que lo ataba. De nuevo Sansón era muy fuerte, como lo había sido cuando luchó contra el león. Sansón mato a muchos filisteos el día que se soltó de las cuerdas.