Escoger la vida o la muerte

Moisés tenía más de cien años.

Reunió a la gente por última vez. Él sabía que pronto iba a morir. Gritó con una voz poderosa: “¡Pueden escoger! Todos los que querían vivir, ¡Levanten la mano!”

La multitud murmuraba: “¿Qué querrá decir?”

“¡Por supuesto, queremos vivir!”

“¡Sí, sí!”, gritaban. Todos levantaron la mano.

“todos los que querían morir, ¡que levanten la mano!”, gritó Moisés.

Todos bajaron las manos rápidamente. Se oyó un gran silencio. Se mantenía en la espera. Entre la multitud se oyó un bebé llorar.

“Hoy,” gritó Moisés, “ustedes han dicho que escogen la vida y no la muerte. Dios quiere prometerles algo.

Él desea darles comida u agua, buena tierra y grandes rebaños. Esto es la vida. Él desea darles paz. Él les dará todo estos si ustedes obedecen sus mandamientos.

“Pero si hacen las cosas por sí mismo, si se vuelven orgullosos, si se olvidan de cómo Dios sacó de Egipto, ¡entonces ustedes se arruinarán! ¿Me creen?” Moisés hizo una pausa.

“Sí, Moisés. ¡Obedeceremos!”, gritó la gente. Moisés bajó la cabeza y oró para que así fuera. Él amaba mucho a su pueblo, aún cuando le hubieran causado tantos problemas.

La canción de Moisés y sus últimos días

Antes de morir. Moisés escribió una hermosa canción para su pueblo. Él sabía que iba para una tierra prometida diferente a Canaán. Iba a estar con Dios, su mejor amigo.

La canción de Moisés hablaba del amor de Dios. Hablaba de todo lo fiel que Dios había sido a través de los años, de su poder y gloria.

Cuando terminó de cantar, Moisés se sintió muy cansado. Él ansiaba ver la tierra prometida. Le preguntó a Dios si ya Había llegado su hora.

“Sí”, le dijo el señor, “ahora puedes ver la tierra, pero no puedes llegar a ella. Sube al monte Nebo. Desde ahí verás la tierra de Canaán”.

Cuando Moisés llegó a la cumbre, vio al otro lado del Rio Jordán. Esa era la tierra prometida.

Moisés permaneció en una montaña por muchas horas.se mantuvo de pie, mirando. Sus ojos se deleitaron al ver la tierra Dios.

Flores silvestres cubrían las colinas. Grandes árboles se mecían con la brisa.

Moisés dijo: “Gracias, Señor”. Con solo ver la tierra era suficiente.

Mientras contemplaba la tierra que pronto le pertenecería a su pueblo, Moisés murió. Murió siendo todavía fuerte, capaz de ver y pensar con claridad. Dios enterró a Moisés en un valle cerca de la montaña. Moisés era el amigo de Dios.