Los Diez Mandamientos de Dios

Dios en la montaña

El pueblo de Israel viajó por el desierto durante tres meses. Cuando llegaron a la montaña Sinaí, entonces acamparon. Las mujeres se alegraron de poder descansar. Ellas cuidaban a los niños. Los hombres contaron los animales y levantaron las tiendas.

Muy pronto, el olor a comida se sintió en todas partes.

Al final de la tarde, Moisés caminó entre las familias. Los niños corrían hacia él y él les acariciaba la cabeza. Después de saludar a la gente, Moisés se dirigió a la montaña. Moisés sabía que Dios quería encontrarse con él ahí. Ya era el momento.

Mientras subía pos los peñascos, oyó que Dios le decía: “Moisés, dile a la gente que si me obedece, serán mi pueblo especial”.

Moisés bajó de la montaña.

Reunió a los líderes del pueblo. Les dijo lo que Dios le había dicho. Había una gran multitud. Todos los hombres sostenían antorchas mientras Moisés les hablaba: “El señor Dios los ha escogido a ustedes. ¿Le seguirán? ¿Le obedecerán?”

Un fuerte grito se oyó entre la multitud. “¡Haremos lo que el señor diga!”

Unos días después, Moisés y Aarón subieron por los peñascos. La montaña estaba cubierta de humo. Se oía un sonido como si una enorme trompeta sonara dentro de la nube. La gente podía oír el sonido pero no podía ver de dónde venía. Temblaban de miedo. Este fue un gran momento para el pueblo de Israel. Dios había venido a encontrarse con ellos.

Los primeros diez mandamientos

Cuando Moisés y Aarón subieron la montaña, Dios bajó a su encuentro. Venía en una nube de humo y fuego.

Dios quería darle a al pueblo un conjunto de leyes o mandamientos.

El pueblo podría entonces aprender y dirigir sus vidas según estas leyes.

Sabría la diferencia entre el bien y el mal.

Dios le dio a Moisés los Diez Mandamientos. “Dile al pueblo”, le dijo Dios, “que soy el señor su Dios. Yo seré su único Dios.

Yo saque de Egipto, donde eran esclavos. que no adoren a ningún otro dios más que a mí. yo seré su único Dios. No construyan ídolos para adorarlos.

“No juren, no mencionen mi nombre tan solo para impresionar a los demás. Usen mi nombre Únicamente cuando están orando.

“dedique el séptimo día de la semana a descansar. No trabajen ese día.

“Obedezcan a su padre y a su madre. Demuéstrenles respeto y hónrenlos. Nunc ase burlen de ellos.

“Nunca maten a nadie. Nunca traten de separar a un hombre ni a una mujer de su esposa o esposo”.

“No tomen nada que no sea suyo”.

“no mientan ni digan cosas falsas sobre los demás, ni inventen cosas. Y no desperdicien el tiempo deseando lo que no tienen”.

Cuando Dios terminó de hablar, un fuerte sonido de trompetas llenó el aire.

 

Dios cuida a su pueblo

Moisés permaneció frente a Dios. El hombre y Dios estaban juntos. Dios amaba mucho a Moisés. Él quería que su pueblo supiera cuanto los quería también en ellos.

Dios dijo: “Los mantendré saludables. Tendrán muchos hijos. Así serán fuertes mientras los llevo a la tierra prometida”.

Moisés había permanecido en la nube oscura por mucho tiempo, hablando con Dios.

Bajó algunas veces para ver a su gente. Cuando Dios dijo que quería darle a Moisés los Diez Mandamientos escritos en una tabla de piedra, Moisés se quedó en la montaña.

Moisés se quedó con Dios durante cuarenta días y cuarenta noches. Toda la gente esperó y esperó.

Cuando Dios termino de decirle a Moisés todas estas cosas, él le dio dos tablas de piedra planas. Dios mismo había escrito las leyes en esas tablas.

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