Historia Sobre el Becerro de Oro

El becerro de oro

Cuando Moisés se volvió para regresar, Dios de súbito le dijo: “¡Algo terrible ha sucedido! Ya la gente ha olvidado sus promesas. Están adorando a un becerro de oro”.

La gente había esperado y esperado a que Moisés bajara de la montaña. Como Moisés no aparecía, pensaron que había muerto. De nuevo, decidieron no confiar en Dios. Le pidieron al hermano de Moisés, Aarón, que les hiciera otro Dios.

Aarón había recogido todos los brazaletes y anillos de oro. Con el oro derretido les hizo un becerro de oro.

Dios se enojó muchísimo. Le dijo a Moisés: “Los mataré a todos. Comenzaré de nuevo y escogeré a otro pueblo para que sea especial”.

Moisés le suplico a Dios que no los matara. Entonces comenzó a bajar de la montaña. Llevaba consigo las tablas de piedra que Dios le había dado. Conforme se acercaba al campamento, Moisés escuchaba ruido cada vez más fuertes.

Entonces vio el becerro de oro que brillaba a la luz del sol. “¡Ustedes son un pueblo malvado!”, les gritó.

La música se detuvo y la gente se quedó inmóvil.

“¿Cómo puede hacer esto después de todo lo que el señor ha hecho pos ustedes?”, gritaba Moisés.

En medio de su furia, agitaba las tablas de piedra en las que Dios había escrito. Las tiró al suelo y se hicieron mil pedazos.

Moisés castigó a la gente. Después regresó a la montaña. Dios le dijo a Moisés que la gente de Israel ya no los hacía feliz como antes. Dios estaba muy, pero muy desilusionado.

Los segundos diez mandamientos

Moisés le suplicó a Dios que perdonara al pueblo de Israel. Dios dijo que como era Moisés el que lo pedía, él escucharía. Como Dios y Moisés eran buenos amigos, él mantendría las promesas que le había hecho al pueblo.

Moisés era muy amigo de Dios. Entonces le pidió a Dios:

“muéstrame el camino a ti”. Dios le dijo a Moisés que moriría si lo dejara ver y saber todo lo que ay que saber sobre Dios. Sería demasiado.

Sin embargo, Dios le dijo a Moisés que podía regresar a la cima del monte Sinaí. Dios pasaría por ahí para que Moisés pudiera ver más sobre el poder de Dios. Esto sería lo más cercano que una persona pudiera estar de Dios.

Moisés subió de nuevo la montaña. El señor bajó de la nube para estar con Moisés. Moisés cayó al suelo. La gloria de Dios era demasiado grande. Moisés mantenía los ojos cerrados y repetía una y otra vez cuán grande era Dios. De nuevo le suplicó a Dios que perdonara a su pueblo y lo siguiera considerando como su pueblo escogido.

Dios dijo que sí. Lego, él hizo una promesa especial. Por segunda vez, Dios le dictó a Moisés las leyes para el pueblo. Prometió llevar al pueblo de Israel a la tierra que él le había dicho a Abraham que sería para sus descendientes.

Dios le dio las leyes a Moisés por segunda vez. Moisés grabó las tablas de piedra y Dios le dio los Diez Mandamientos.

Cuando pasaron los cuarenta días.

Moisés bajo por los peñascos.

Regresó al campamento. Esta vez la gente había cumplido la promesa.

Había esperado a que regresara.

Habían sido buenos.

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