La preparación de la última Pascua

Dos días después de que Judas hicieron el trato del inicio la festividad de la pascua. Miles de personas habían llegado a Jerusalén por ese motivo.

El jueves, Jesús le dijo a Pedro y a Juan: “Quiero que preparen todo para la pascua”.

“Pero Maestro, ¿dónde quiere que ágamos esto?”

El les dijo: “Váyase a la ciudad. Ahí se encontraran con un hombre que llevara una jarra de agua. Síganlo. Después vayan a ver al dueño de la casa donde entre este hombre.

Díganle al dueño: ‘El maestro dice que ha llegado su hora. Le gustaría traer a sus discípulos y celebrar la pascua en su casa’”.

Pedro y Juan hicieron lo que Jesús les dijo.

Cuando llegaron donde el dueño de la pascua, el asintió con la cabeza.

Parecía como si desde siempre hubiera sabido que Jesús se quedaría en su casa. Juntos, se aseguraron de que hubiera suficiente comida en la pascua.

El hombre les mostró a Pedro y a Juan una habitación grande en el segundo piso. Había una mesa larga y baja. Jesús y sus discípulos podrían compartir la cena de la Pascua en privado. Sería una cena como ninguna otra, una que se recordaría para siempre.

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