Los pastores

La noche en que nació Jesús, algo extraño sucedió. En las colinas cercanas, un grupo de pastores dormían al aire libre. De repente, un fuerte ruido los despertó y los hizo levantarse.

“¡Miren!”, gritó uno de ellos, señalando el cielo. Los otros levantaron la mirada. Había una luz brillante, más grande que todas las estrellas. Parecía agrandarse conforme se acercaba.

“¡Oigan! ¡Oigan! ¿Oyen la música?” Los otros dejaron de hablar de la luz en el cielo y se quedaron callados. A lo lejos, pero acercándose, escucharon un cántico.

Entonces todo el cielo se llenó de luz. Los pastores vieron un ángel de pie frente a ellos. El ángel les dijo: “No tengan miedo. Esta noche ha nacido un Salvador. Sabrán que es cierto cuando vean un bebé en un pesebre”-

Luego, de repente, ¡había ángeles alrededor de los pastores! Los ángeles cantaban: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que lo complacen”. La música de los ángeles era suave, pero parecía sacudir toda la tierra.

Los pastores se arrodillaron. Bendijeron a Dios por permitirles ver y oír algo tan especial. Cuando se hizo oscuro de nuevo, se miraron. “¿Estuve soñando?”, preguntó uno. No, ellos sabían que era real. Los pastores reunieron las ovejas y se dirigieron a Belén.

Cuando estaban cerca de la aldea, vieron que la estrella gigante estaba quieta sobre cierta colina. Vieron que ahí había una cueva y que había gente adentro. Los pastores fueron a ver. ¡Ahí estaba el bebé sobre el que les habían hablado los ángeles”

Se arrodillaron y lo adoraron como su rey y Salvador. María y José miraban. María sabía que nunca podría olvidar esa noche.