El joven rico

Un día un hombre le pregunto a Jesús:

“Maestro bueno, ¿Cómo puedo entrar en el reino de Dios? Quiero vivir para siempre.

Jesús sabía que ese hombre joven tenía mucho dinero. También sabía que se había preparado durante muchos años para llegar a ser líder religioso. Jesús le dijo al joven algo que él ya sabía. “Obedecer los mandamientos”.

El joven le dijo: “He sido muy cuidadoso en obedecer todos los mandamientos. Ahora quiero hacer algo más”. Este hombre quería asegurarse de estar lo más cerca posible de Dios.

Por eso Jesús amaba al joven. El sabia, sin embargo, que había algo que se interponía entre este hombre y Dios.

Él sabía que el joven amaba su dinero y sus cosas más que cualquier otra cosa en el mundo.  Ese hombre amaba a Dios, pero amaba más sus riquezas.

Entonces Jesús le dijo: “Te falta una cosa. Si quieres ser perfecto, anda y vende todos tus bienes y dale dinero a los pobres. Entonces tendrás un tesoro en el cielo. Ven, sígueme”.

Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho. Bajo la cabeza y se alejó. En el fondo de sus corazones sabía que no había puesto a Dios en primer lugar. No estaba dispuesto a deshacer de sus riquezas y seguir a Jesús. Entonces se alejó muy triste.