Los primeros discípulos

JUSTO ANTES DE QUE Juan el Bautista fuera llevado a la cárcel, les habían dicho a dos de sus hombres que siguieran a Jesús. Uno de ellos se llamaba Andrés. Cuando él y su amigo encontraron a Jesús, comenzaron a caminar detrás de él. Jesús se volvió y les dijo: “¿Qué quieren?”

Ellos le preguntaron si podía ir donde el pasaría la noche. Querían escucharlo predicar sus enseñanzas. Jesús les dijo que sí.

Los seguidores de Juan habían emprendido de él lo importante que es escuchar la verdad. Juan les había dicho: “Uno más grande que yo vendrá pronto. Síganlo”.

Mientras escuchaba a Jesús, Andrés se dijo: “Debo decirles a todos los que conozco que este es el hombre del que Juan hablaba”.

Andrés fue a buscar a su hermano. “¡Simón!”, lo llamó “¡Simón, hemos encontrado al Mesías! Ven, Simón, ven y te llevare con él”.

Simón no sabía qué pensar. Cuando Jesús lo vio, dijo: “Tú eres simón, el hijo de Juan. Te llamarás Cefas o Pedro”. El nombre Cefas, o Pedro, quiere decir “Piedra”. Esta era la primera vez que Jesús y Simón se encontraban. Debido a este encuentro, a Simón pronto le llamaban Simón Pedro. Después le decían solo Pedro.

Al día siguiente Jesús fue a Galilea. Ahí vio ha un hombre llamado Felipe. “Sígueme”, le dijo, y Felipe lo siguió.

Felipe fue donde un amigo llamado Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas hablaban. ¡Es Jesús de Nazaret!”

Natanael se rio. Dijo que no creía que hubiera gente buena en Nazaret. Pero cuando vio a Jesús, éste le dijo: “Yo te conozco, Natanael. Tú crees en Dios. Te esfuerzas por hacerlo lo que él quiere. Justamente ahora, sé que estabas sentado bajo una higuera pensando, cuando Felipe le llamo”.

Natanael se sorprendió de que Jesús supiera lo que había estado haciendo. Natanael le dijo: “Sí, creo. Eres el hijo de Dios. Eres el rey de Israel”.

Jesús sonrió. “¿Crees tan fácilmente? Te digo que verás cosas más importantes que estas”.

Shares