Cuando cante el gallo

Jesús, había cambiado la fiesta de Pascua en “La Cena del señor”. Esta fue la última cena de Jesús en la tierra. La última cena se convertiría en una forma especial que tendrían los seguidores de Jesús de recordarlo a él.

Él y sus discípulos habían terminado de cenar. Se pusieron de pie y cantaron una antigua cancón de alabanza de Dios. Ya era hora de irse de la casa. Jesús se dirigió al monte de los  Olivos. Este era un lugar muy tranquilo, lleno de árboles muy antiguos. Era un sitio para descansar y meditar, un sitio para orar. Era un lugar en donde esperar.

Jesús y sus discípulos subieron la colina hasta el huerto llamado Getsemaní. Mientras caminaban, Jesús les dio: “Esta noche, ustedes huirán. No importa lo que pase, recuerden que después me reuniré con ustedes en Galilea”.

Pedro dijo: “¡No! Quizás los otros te abandonaran, pero no lo haré”.

“Pedro”, le dijo Jesús, “antes de que amanezca, eso  exactamente lo que harás. Antes de que el gallo cante tres veces al amanecer, habrás jurado tres veces que ni siquiera me conoces”.

“¡No! ¡Preferiría morir que hacer eso!”, grito Pedro.

Los otros discípulos dijeron lo mismo. “¡Nunca huiremos!”