Los niños son primero

Mientras los discípulos caminaban con Jesús, se decían unos a otros en voz baja: “Me pregunto quién de nosotros será el más importante de todos”. Algunos decían que era Pedro. Otros pensaban que Juan era el discípulo más importante. Comenzaron a discutir sobre eso.

Cuando le preguntaron a Jesús qué pensaba él, no les contestó de inmediato. Había un niño cerca que estaba jugando. Jesús llamó al niño y lo sentó en el regazo. “¿Ven este pequeño?”, les dijo. “Todo el que pueda llegar a ser como un niño, confiado y humilde, se convertirá en el más importante de todos en el reino de los cielos”.

“Y todo el que cuide a un niño y le enseñe a amarme también me recibe a mí. Pero los que maltraten a un niño, o le enseñen a no confiar en mí, se verán en grandes problemas. ¡Sería mejor que les amarraran una piedra al cuello y que alguien los lanzara al agua!”

Los amigos se estremecieron al oír esto. Miraron al niño sentado en el regazo de Jesús. Se preguntaban cómo podía ser tan importante un niño. Jesús les dijo: “Cuiden a los niños y ámenlos del mismo modo que un pastor ama a sus ovejas. Un pastor es capaz de pasar toda la noche buscando una de sus ovejas perdidas. Cada niño es un tesoro para Dios. Él los ama a todos”.

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