Judas

Esto serían los últimos días antes de que Jesús fuera arrestado. Pasó la mayor parte de ese tiempo con sus discípulos. Les enseño y trato de ayudarlos a entender lo que el tenía que hacer. Había llegado el momento en que Jesús hiciera realidad todas las palabras que los profetas habían dicho sobre el hacía mucho tiempo.

Jesús no era el único que se preparaba para la muerte. Los jefes religiosos  y otros líderes religiosos no pensaban en nada más. “Haremos que lo arresten sí que nadie se dé cuenta” decían.

También se advertía entre sí: “Debemos tener cuidado de no hacer esto durante la fiesta de Pascua.

Hay muchos que creen que él es el Mesías. Sí ven a Jesús arrestado nos podrían causar problemas”. Todavía faltaban dos días para la pascua.

Los líderes religiosos planeaban la forma de capturar a Jesús. Un hombre llamado Judas Iscariote quería reunirse con ellos. Ellos se sorprendieron. “Judas es uno de los doce seguidores  especiales de Jesús”, dijo uno de los líderes.

“No solo es, sino que Judas es el discípulo que se encarga del ´dinero”, dijo otro.

Judas se reunió con ellos. Les pregunto: “¿Cuánto dinero me darían si se les entrego?”

Los máximos líderes se pusieron  felices. Sonreían y se frotaban las manos. “Le pagaremos treinta monedas de plata”. Ese era el precio por traicionar a Jesús y entregarlo a sus enemigos.

A partir de ese día. Judas esperó el momento de ponerle una trampa a Jesús. No tuvo que esperar mucho tiempo.

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