El sueño del Faraón

Pasaron dos largos años. Durante ese tiempo, José no tuvo noticia del copero del Faraón. Se mantenía ocupado atendiendo a los demás prisioneros. Compartía con ellos su comida y limpiaba las celdas. Día tras día contemplaba los rayos del sol que penetraban por la ventana protegida con barrotes. Él le pedía a Dios que le ayudara a recobrar su libertad.

Una mañana, en el palacio, el faraón se despertó gritando: “¡Tuve un sueño horrible! Era tan real, que estoy seguro que significa algo muy importante”. El faraón miro a sus sirvientes. “¡Ne se queden ahí parados! ¡Busquen a alguien que sepa que significan los sueños!”, les gritaba. Los sirvientes se alejaron aterrorizados.

Todos los magos y sabios llegaron al palacio. Escuchaban los sueños que el faraón les contaba. Estudiaban los mapas, hacían dibujos con sus pergaminos y movían la cabeza. No, definitivamente no sabían que significaban los sueños.

 Vacas gordas y flacas

El copero real permanecía de pie junto al faraón. Se aseguraba de que la copa de vino del faraón estuviera siempre llena. Eso no era algo fácil de hacer cuando el faraón estaba enojado.

De pronto, el copero recordó la promesa que él había hecho. Se sintió muy mal por haberse olvidado de José durante tanto tiempo.

“Su majestad”, le dijo el copero, “cuando estaba en la prisión le hice una promesa a un esclavo hebreo. Él me dijo lo que significaba mi sueño.

Se suponía que tenía que hablarle de el a usted. Yo sé que él podría ayudarle ahora”.

El faraón asintió con la cabeza. “traigan aquí a ese prisionero”. Dos guardias se apresuraron a traer a José.

José se rasuro y se cambió de ropa para ir a ver al faraón. El faraón le dijo: “tuve un sueño y nadie puede decirme lo que significa. ¿Puedes hacerlo tú?”

“No, yo no puedo, pero Dios sí”, le contesto José.

El faraón le dijo: “en el sueño, me vi de pie junto al Rio Nilo. Luego vi que sietes vacas gordas salían del rio.

Detrás venían siete vacas flacas y feas. Las siete vacas flacas y feas se comieron a las siete vacas gordas. Pero cuando terminaron, todavía se veían tan flacas y feas como antes”.

“Pero eso no es todo. También soñé con siete espigas de trigo llenas y crecían como un tallo. Y después brotaron otras siete espigas secas y quemadas por el viento. El grano malo destruyo el grano bueno. Les conté todo esto a los magos pero ninguno me puede decir que significa”. El faraón miro a José.

José bajo la mirada u oró: “por favor, Dios, ¿Qué significa todo esto?” Entonces lo supo. Dios le abrió la mente a José. Ahora sabía lo que significa los sueños.

“Su Majestad, los dos sueños significan los mismo. Habrá siete años de abundancia. Hasta los pobres tendrán mucho alimento. Pero después vendrán otros siete años. Las cosechas no prosperaran. Se acabaran todos los alimentos. Todos tendrán hambre durante esos años”.

José le dijo al faraón que estas cosas sucederían muy pronto.

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