Los hermanos aprenden la lección

Los hermanos cargaron los camellos y los burros. Se pusieron en camino a Egipto. Sin embargo, no todos los hijos de Jacob se fueron. Benjamín se quedó en casa.

Benjamín era el hijo favorito de Jacob. Después de perder a José, Jacob nunca dejo que el hijo menor de Raquel estuviera lejos. Jacob todavía echaba mucho de menos a José, y Benjamín era único que hacía reír a su padre. “No”, pensó Jacob.

“Benjamín debe quedarse conmigo. ¿Qué aria si también perdiera al segundo hijo de Raquel?”

Benjamín y Jacob despidieron a los diez hermanos. Al momento, todo lo que veían era una nube de polvo.

Jacob tomo a Benjamín de la mano.

Padre e hijo oraron. Oraron por los diez hermanos. Oraron pidiendo que estuvieran a salvo y regresaran pronto a casa.

Cuando los hermanos llegaron a Egipto fueron directamente a ver al hombre encargado de vender trigo.

Ese era José. Ellos no lo reconocían. José parecía egipcio y se comportaba como tal.

Sin embargo, José sí sabía quiénes eran ellos. Pero no se los dijo, si no que los llamó espías.

“¡No somos espías, somos hermanos!”, le dijeron. “Éramos doce pero uno murió y el más joven se quedó con nuestro padre”.

“no les creo”, dijo José. “si no son espías, entonces pruébenmelo devolviéndose a su casa. Traigan al más joven. Entre tanto, uno de ustedes se quedaran aquí como prisionero”. José señalo hacia su hermano Simeón.

Los hermanos estaban boquiabiertos. Entonces José dijo: “primeros todos deben pasar tres días en la prisión”.

Cuando pasaron tres días, nueve de los diez hermanos se fueron a casa. De camino se dieron cuenta que el dinero que avía usado para pagar el trigo les había sido devuelto.

“Ay, no”, se lamentaron. “El egipcio creerá que nos robamos el trigo”.

Cuando los hermanos llegaron a casa le contaron a Jacob o que había pasado. Le preguntaron si podían lleva a Benjamina a Egipto.

“¡Definitivamente no! Nadie alejara a benjamín de mí. No. Benjamín se queda aquí”.

Jacob ni siquiera quería oír a los hermanos. Él pensó: “basta con que José está muerto. Ahora dejaron a Simeón. No, jamás se llevaran a benjamín”.

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