Espías en la noche

Esa misma noche, el señor le dijo a Gedeón que cruzara el río y espiara a los madianitas. En la oscuridad de la noche, Gedeón y sus ayudantes se arrastraron hacia el campo madianita.

Eran miles y miles. había muchos más camellos que los madianitas.Llas jorobas de los camellos se veían en todo el campo.

Dios le había dicho a Gedeón:

“Cuando vayas a espiar a los madianitas, oirás algo que te ayudará a ganar la batalla”.

Ya en el campamento, Gedeón se escondió detrás de una tienda. Oyó que había voces adentro.

Un soldado madianita le decía a otro: “tuve un sueño muy extraño.

Un pan llegó rondando hasta nuestro campamento y lo tiró al suelo”.

“yo sé lo que eso significa”, dijo el otro soldado. “ese es Gedeón y su ejército de israelitas. Mañana nos vencerán porque el Dios único y verdadero los dirige”.

Gedeón pensó: “Hasta los madianitas me temen. Saben que Dios está de nuestro lado”.

Trompetas y antorchas

Gedeón pensó: “Si los soldados enemigos están así de asustados, entonces nuestra victoria es segura”. Gedeón bajó la cabeza y le dio gracias a Dios.

Gedeón se apresuró a regresar al campamento israelita. Despertó a sus soldados y les contó lo que había escuchado. “Ya casi tenemos ganada de batalla. Todos lo que tenemos que hacer es atacar ahora mismo y tomarlos de sorpresa. Si hacemos todo el ruido que podamos, ellos creerán que somos más de trecientos. Esta noche, compañeros, ¡ustedes verán cuán grande es el señor!” Los soldados agitaron jubilosos.

“Sí”, les dijo Gedeón. “Así es.

Cuando dé la señal, una vez que estemos cerca de los madianitas, griten tan fuerte como puedan. Griten ¡Por Dios y pos Gedeón! Eso los asustará”.

Gedeón dividió a los hombres en tres grupos. Los envió a que rodearan el campamento enemigo. Todos estaban en silencio. Ni siquiera los camellos se dieron cuenta de que las tropas de Gedeón estaban ahí.

De súbito, Gedeón dio la señal. Sus hombres sonaron las trompetas. Gritaron, quebraron las vasijas que protegían las velas y sonaron las trompetas. ¡Hacían un ruido enorme!

Los madianitas pensaban que había llegado un poderoso ejército a atacarlos. Se despertaron sobresaltados. Huían tan rápido como podían. Sim embargo, como el ruido venía a todas partes a su alrededor, ni siquiera sabían hacia dónde correr.

Gedeón logró una gran victoria.

Gedeón y sus hombres encendieron las antorchas. Obligaron a todos los madianitas a salir de su campamento. Solo unos pocos lograron escapar. Pero ni siquiera esos estuvieron a salvo. Gedeón y sus hombres persiguieron a estos últimos enemigos durante un gran trecho.

“El señor nos ayudó a ganar hoy”, le dijo Gedeón el pueblo de Israel.

Todos bajaron la cabeza y le dijeron gracias a Dios.

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