Un rey orgulloso

No todos los judíos que los babilonios capturaron fueron llevados a la capital imperial. Muchos vivieron en otras partes del imperio persa. Ahí vivía una bella joven judía llamada Ester. No tenía padres y vivía con su primo, un hombre llamado Mardoqueo.

Uno de los reyes de Persia fue un hombre llamado Artajerjes. Su reino se extendía desde Egipto por toda el África e incluía la India.

El rey Asuero era un rey muy argulloso. Nada le gustaba más que demostrarle a la gente lo importante y poderoso que era. Pasó medio año enseñándole a la gente importante de su reino lo rico y poderoso que era. Les mostró sus tesoros, su palacio, sus caballos y su ejército. Al final, dio una fiesta como se prolongó durante siete días.

Todos fueron a la fiesta que el rey dio en el jardín del palacio. Se sentaron en sofás que tenían oro, plata y piedras preciosas incrustadas. Admiraron los tapices tejidos con hilos de oro. Charlaron y bailaron alrededor de las fuentes.

El rechazo de la reina Vasti

El rey Asuero se vanagloriaba: “Soy el rey más rico que ha existido. Mis ejércitos son los mejores. ¡Y tengo la reina más hermosa del mundo!”

“Oh”, suspiraba la multitud.

Habían oído hablar de la reina Vasti.

“¡Muéstrenosla! ¡Queremos ver a la reina!” coreaba la gente.

Los sirvientes del rey fueron donde la reina Vasti, quien ofrecía su propia fiesta, y le dijeron: “El rey ordeno que venga ante sus invitados”.

La reina suspiró y, poniéndose las manos en las caderas, preguntó:

“¿Por qué’”

“Él mostrarles lo hermosa que usted es”.

Para asombro de los sirvientes, la reina movió la cabeza. “No. Díganle que iré luego. ¿No ven que ahora estoy ocupada?”

Los sirvientes estaban muy sorprendidos. Se apresuraron a llevarle la noticia al rey. Los invitados del rey quedaron muy sorprendidos. Todos miraban al rey Asuero para ver qué haría. Llamó a sus consejeros y les dijo: “¿Cómo he de castigar a la reina por no hacer lo que dije?”

Los consejeros le dijeron: “Tiene que actuar rápidamente. Si no, todas las esposas de los príncipes del reino comenzaran a decir que no a los esposos. ¡Eso no les va a gustar a los hombres! Dé una orden diciendo que Vasti ya no es su reina. Después busque a otra que ocupe su lugar”.

Al rey le gustó la idea. Dio la orden. Se escribió en muchos idiomas diferentes. Todos entendieron. El rey buscaba una nueva reina.

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