“Señorita Persia”

El rey Asuero envío a los hombres de más confianza a buscar las jóvenes más bellas del reino. Entre ellas estaba Ester, la joven judía.

Ester fue llevado al palacio, junto con las otras jóvenes. Ahí subieron la escalinata hacia su nueva casa.

Recibieron lo mejor de todo, las ropas más hermosas y los mejores perfumes. Había sirvientes que les daba masajes y las alimentaban. Inclusive las vestían y las maquillaban. Durante todo un año las jóvenes fueron tratadas como princesas.

Mientras vivía en el palacio, Ester se aseguró de que nadie se enterara de que era judía. Esto era algo que el primo le había dicho que mantuviera en secreto. Como Mardoqueo siempre había sido como un padre para ella, Ester hizo lo que había aconsejado.

Cuando los hombres del rey llevaron a Ester al palacio, Mardoqueo los siguió. Durante todo el año siguiente, él caminaba por el jardín del palacio todas las mañanas. Así podía vigilar a Ester.

Al final del año, llegó el momento de que el rey fuera el Juez de su propio concurso de belleza. La joven que ganara se convertiría en su reina. ¡El rey disfrutaba mucho de esto!

Finalmente le llegó a Ester el turno para conocer al rey. Todos estuvieron de acuerdo en que nunca antes habían visto una joven dama más hermosa que ella. Y como era de esperar, el rey dijo: “No hay ninguna como Ester”. ¡La encantadora Ester se convirtió en la nueva reina de Persia!

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