El carro de fuego

Elías se hizo viejo. Toda su vida había tratado de que el pueblo regresara a Dios. Elías tenía un amigo joven llamado Eliseo.

Llegó el momento en que Elías moriría y se iría al cielo. Elías le había prometido a Eliseo que tendría el doble de su poder como profeta. Pero Eliseo tenía que asegurarse de ver cuando Dios se llevara a Elías al cielo.

Mientras caminaban y hablaban, un carruaje de fuego tirado por caballos se puso entre ellos.

Quemaba como el sol y brillaba también como el sol. Caballos en llamas tiraban el carruaje. Una gran ráfaga de viento levantó a Elías del suelo. ¡Así fue llevado al cielo!

Era como un gran torbellino. Cuando Eliseo lo vio Gritó: “¡Padre mío, padre mío!” pero Elías ya había partido para estar con Dios.

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