El rey abatido

Pasado algún tiempo después de la muerte de Urías, David le envió un mensaje a Betsabé. Él quería que fuera su esposa. Betsabé fue al palacio. Ahí se casó con David. Pocos meses después nació su hijo.

David y Betsabé posiblemente estaban felices de tener un hijo, pero Dios estaba feliz. Él sabía que David había cometido una mala acción. David no podía esconderse de Dios. David no solo había tomado la mujer de otro hombre sino que además lo había matado.

Entonces el señor envió a su profeta Natán donde David. Natán le dijo a David: “El señor dice que como has hecho esto, tus hijos lucharán entre sí y este niño morirá”.

David bajó la cabeza. Las palabras del señor le traspasaron el corazón como una espada. Sabía que Dios tenía razón. Lo malo que había hecho nunca podría ser un secreto para Dio. David le dijo: “Lo siento muchísimo esta falta tan terrible”

 

El niño murió. Pero un año después David y Betsabé tuvieron un segundo hijo. Lo llamaron Salomón. Era un niño muy especial. Salomón había sido escogido por Dios para ser el hombre más sabio que jamás había existido.