El festín del rey

El rey Nabucodonosor vivió muchos años. El siguiente rey de Babilonia fue Belsasar. Daniel siguió trabajando como mensajero del rey. Un día, cuando Daniel era un anciano, algo extraño sucedió.

El rey estaba dando una gran fiesta. Se había emborrachado y estaba disfrutando mucho. Entonces quiso hacer algo diferente, solo para divertirse. Quería ver todos los platos y copas de oro y plata que habían sido saqueados del templo de Dios en Jerusalén.

“¡Esta noche beberemos como los dioses!”, les dijo a los invitados. Todos alabaron a los dioses falsos de oro y plata. Después bebieron de las copas sagradas.

De repente, ¡apareció una mano extraña que no se sabía de dónde venía! Comenzó a escribir en la pared del palacio del rey. El rey empalideció. Le temblaban las manos y las piernas.

“¡Pronto!”, gritó. “Traigan a los sabios, adivinos y magos. Tengo que saber qué es lo que escribió esa mano. ¡Le daré una gran recompensa a quien pueda leer lo escrito en la pared!”. Todos los magos y sabios trataron, pero nadie pudo leer la pared.

“Su Majestad”, le dijo la reina madre. “Hay un hombre que podría ayudarle. Él es el mayor de los sabios. Le ayudó a Nabucodonosor a interpretado los sueños. Este hombre, Daniel, podría ayudarle ahora”.

La escritura en la pared

Daniel fue llevado ante el rey, quien le dijo: “He oído que tú sabes lo que significa los sueños. Dime qué ha escrito en la pared esta mano horrible. Luego recibirás una gran recompensa. Podrás usar el color púrpura real y te daré un collar de oro”.

“puede guardarse los regalos”, le dijo Daniel. “No quiero sus recompensas. Leeré el significado de estas palabras por lo que me muestra Dios el Altísimo. ¿Recuerda la lección que tuvo que aprender el rey Nabucodonosor? Él sabía que Dios es el que decide quién debe ser rey.

“Pero usted no ha aprendido eso. No ha respetado al Señor. Eso fue lo que una vez ordenó el rey Nabucodonosor. Usted se ha hecho tan orgulloso que tomó las copas y los platos del templo de Dios. Se las dio a sus mujeres para que bebieran vino. Por eso es que esta mano le ha escrito hoy un mensaje.

“Las palabras significan esto: Dios pronto le pondrá fin a su reino. Usted ha sido juzgado y no pasó la prueba. Su reino se dividirá entre los medos y persas”.

Cuando Daniel terminó ge hablar, el rey lo recompensó. Luego, esa misma noche se hicieron ciertas todas las palabras de Daniel. Belsasar fue muerto y los persas conquistaron el imperio babilónico.

Shares