Samuel, el hijo

Ana se fue a casa con Elcaná. Pocos meses después supo que iba a tener un hijo. ¡Ese fue un día muy feliz para Ana! Una y otra vez le dio gracias a Dios.

Casi un año después, Ana dio a luz un hermoso niño. Lo llamó Samuel, lo que significa “Escuchado por Dios”. Ana dijo que era así “porque se lo pedí al señor y él me escuchó”.

Ahora, cuando Penina molestaba a Ana, a ella no le dolía. Si Penina decía: “Ana, yo tengo más hijos que tú”, a Ana no le importaba.

“Sí, pero mi Samuel vale por diez hijos”, le contestaba Ana.

Durante los tres años siguientes, Ana se dedicó a cuidar a Samuel. Jugaba con él y oraba junto a él. Le enseñó a contar. Cantaba y bailaba con él. A menudo reían juntos. Cuando Samuel sabía que había llegado el momento de llevarlo donde Elí. Samuel había sido un regalo de Dios decidiera si debería o no tener un bebé. Ahora confiaba en que Dios cuidaría de su hijo.