Penina maltrata a Ana

Cada año, en la fiesta en Silo, Penina veía cómo Elcaná de daba más carne a Ana que a cualquier otro miembro de la familia. Y cada año, Penina se aseguraba de decirle algo cruel a Ana.

Año tras año, cuando estaba comiendo, Penina le susurraba a Ana. “Supongo que la carne es mejor que nada. No eres nada especial. Elcaná solo tienen lástima porque no tienes hijos”.

Los insultos de Penina eran peores cada año. Por fin, un año los insultos de Penina fueron más crueles que nunca. “Te estás haciendo vieja, Ana. Mira, mi hijo mayor ya es casi un hombre. Y tú no tienes ni un hijo ¿Qué vas a hacer cuando ya no seas bonita? Elcaná ya no te dará más carne. Ni siquiera tendrás un hijo que demuestre que fuiste joven”.

Ana ya no pudo soportar más. Se cubrió los oídos y estalló en llanto. ¡Quería tanto tener un hijo! “Por qué? ¿Por qué no tengo un hijo?”, lloraba afligida.

Elcaná vio que su esposa favorita estaba llorando. Supuso lo que le había dicho Penina. Entonces le dijo a Ana: “Ana, no sufras por no tener un hijo. Está bien. No importa”.

Pero no estaba bien y sí importaba. Ana se alejó corriendo.

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