El Nacimiento de Ismael

A pesar de las promesas de Dios, Abram y su esposa Sarai seguían sin tener hijos. Sarai estaba angustiada porque era estéril y no podía darle descendencia a Abram. En su desesperación, Sarai decidió tomar una medida drástica para asegurar la continuidad de la familia.

Sarai le dijo a Abram: “El Señor me ha impedido tener hijos. Te ruego que te unas a mi sierva Agar; quizá tendré hijos a través de ella”. Abram escuchó a Sarai y aceptó su propuesta. Así, Sarai tomó a Agar, su sierva egipcia, y se la dio a Abram como esposa. Abram tenía 85 años cuando esto ocurrió.

Agar quedó embarazada y, al saber que estaba esperando un hijo, comenzó a menospreciar a Sarai. Esto hizo que Sarai se sintiera herida y enojada. Sarai le dijo a Abram: “Mi agravio recaiga sobre ti. Yo te di a mi sierva, y cuando ella supo que estaba embarazada, comenzó a despreciarme. Que el Señor juzgue entre tú y yo”.

Abram le respondió a Sarai: “Tu sierva está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca”. Entonces Sarai trató tan mal a Agar que ella huyó de su presencia.

El ángel del Señor encontró a Agar cerca de una fuente de agua en el desierto, junto al camino que lleva a Shur. Le dijo: “Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?” Ella respondió: “Estoy huyendo de mi señora Sarai”.

El ángel del Señor le dijo: “Vuelve a tu señora y sométete a ella. Multiplicaré tanto tu descendencia que no se podrá contar. Estás embarazada y darás a luz un hijo. Le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Él será como un asno salvaje; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él. Vivirá en hostilidad con todos sus hermanos”.

Agar obedeció al ángel del Señor y regresó a Sarai. En el tiempo señalado, Agar dio a luz un hijo, y Abram le puso por nombre Ismael. Abram tenía 86 años cuando nació Ismael.

Aunque la situación fue complicada y hubo conflictos, Dios demostró su cuidado y protección sobre Agar e Ismael. La promesa de Dios se cumplió, y Agar tuvo un hijo que sería el antepasado de una gran nación.

A través de esta historia, vemos cómo Dios escucha y responde a la aflicción, y cómo sus promesas se cumplen a pesar de las circunstancias difíciles.

Conclusión

El nacimiento de Ismael nos muestra las complicaciones que surgen cuando tratamos de cumplir las promesas de Dios a nuestra manera.

Sin embargo, también vemos la misericordia y el cuidado de Dios, quien cuida de todos, incluso en medio de los errores humanos. Esta historia nos recuerda confiar en el plan de Dios y esperar en su tiempo perfecto.