Abram rescata a Lot

Después de separarse de Abram, Lot se estableció en la ciudad de Sodoma. En ese tiempo, la región estaba gobernada por varios reyes, y surgieron conflictos entre ellos. Un grupo de reyes se rebeló contra Quedorlaomer, rey de Elam, y sus aliados. Esto llevó a una serie de batallas que culminaron en una gran guerra en el valle de Sidim.

Los reyes de Sodoma y Gomorra, junto con sus aliados, salieron al campo de batalla para enfrentarse a Quedorlaomer y sus reyes aliados. Sin embargo, fueron derrotados y huyeron.

Quedorlaomer y sus aliados saquearon Sodoma y Gomorra, llevándose todas las posesiones y alimentos de las ciudades. Además, capturaron a Lot, el sobrino de Abram, junto con sus bienes, y se lo llevaron, pues él vivía en Sodoma.

Uno de los sobrevivientes de la batalla logró escapar y fue a contarle a Abram lo que había sucedido. Abram, al enterarse de que su sobrino Lot había sido capturado, decidió actuar de inmediato. Reunió a 318 hombres entrenados, nacidos en su casa, y salió en persecución de los reyes que habían capturado a Lot.

Abram y sus hombres siguieron a los reyes hasta Dan. Durante la noche, dividió sus fuerzas y atacó a los enemigos, logrando derrotarlos. Persiguió a los reyes hasta Hoba, al norte de Damasco, y recuperó todas las posesiones robadas. También rescató a Lot, a su familia y a sus bienes, así como a las demás personas que habían sido capturadas.

Después de su victoria, Abram regresó con todos los bienes y las personas rescatadas. Al llegar, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el valle de Save, también conocido como el Valle del Rey.

Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, también salió a recibir a Abram. Melquisedec bendijo a Abram, diciendo: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra. Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”. Abram le dio a Melquisedec una décima parte de todo lo que había recuperado.

El rey de Sodoma le dijo a Abram: “Dame las personas y toma para ti los bienes”. Pero Abram respondió: “He levantado mi mano al Señor, Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra, y he jurado que no tomaré nada de lo que es tuyo, ni un hilo ni una correa de sandalia, para que no digas: ’Yo enriquecí a Abram’. No tomaré nada, excepto lo que mis jóvenes han comido y la parte que corresponde a los hombres que me acompañaron, Aner, Escol y Mamre; que ellos tomen su parte”.

Conclusión

La historia del rescate de Lot nos muestra el valor y la lealtad de Abram hacia su familia. A pesar del peligro, Abram actuó con valentía y confiando en Dios para rescatar a Lot. Esta historia también destaca la integridad de Abram, quien no quiso beneficiarse personalmente de la victoria, sino que honró a Dios y a sus aliados.